Instalaciones limpias
Proporciona sombra, ventilación, espacio suficiente, pisos seguros y corrales que faciliten el manejo sin golpes ni estrés.
Produce · Cosecha · Crece
Principios para establecer, alimentar, manejar y cuidar las especies ganaderas más importantes del occidente de México.
Conocer las especies ↓El clima, la disponibilidad de forraje, el agua y el tipo de instalación cambian entre valles, zonas tropicales y regiones altas. Ajusta cada práctica a tu sistema.
Proporciona sombra, ventilación, espacio suficiente, pisos seguros y corrales que faciliten el manejo sin golpes ni estrés.
Ofrece agua limpia todo el día y raciones equilibradas según especie, edad, peso, producción y etapa reproductiva.
Trabaja con calendario de vacunación, desparasitación, cuarentena de ingresos y registros de tratamientos y mortalidad.
Recomendaciones esenciales para tomar mejores decisiones en cada etapa productiva.
La base de un hato rentable es combinar genética adaptada, forraje disponible, agua y registros productivos.
Define el propósito del hato, compra animales identificados y revisa condición corporal, aplomos, ubre y antecedentes sanitarios antes de incorporar ejemplares.
Formula la dieta con forrajes, energía, proteína, minerales y sal. Ajusta la ración para crecimiento, gestación, lactancia o engorda.
Proporciona sombra, corrales seguros y manejo tranquilo. Vigila garrapatas, mastitis, enfermedades respiratorias y salud reproductiva con apoyo veterinario.
La higiene, la ventilación y una alimentación por fases son determinantes para reducir enfermedades y mejorar la conversión.
Diseña corrales con piso firme, drenaje, sombra y separación por edades. Compra lechones sanos y establece cuarentena para nuevos ingresos.
Usa alimento balanceado por etapa: iniciación, crecimiento, desarrollo, gestación o lactancia. Garantiza agua fresca y evita cambios bruscos de dieta.
Retira estiércol, controla temperatura y ventilación, y observa tos, diarrea, cojeras y pérdida de apetito. Respeta tiempos de retiro de medicamentos.
Un caballo sano necesita movimiento, alimentación con fibra y un manejo respetuoso de cascos, dientes y condición corporal.
Ofrece un espacio amplio, cercos visibles y pesebres seguros. Evalúa aplomos, dentadura, temperamento y antecedentes antes de comprar.
Prioriza forraje de buena calidad, agua limpia y minerales. Divide el concentrado en porciones pequeñas y evita cambios rápidos que provoquen cólicos.
Programa revisión dental, recorte o herrado, desparasitación basada en diagnóstico y vacunación. Permite descanso y calentamiento antes del trabajo.
Los reproductores deben seleccionarse por vigor, salud, conformación y compatibilidad con la parvada.
Mantén grupos pequeños con espacio, perchas y nidos limpios. Evita peleas y separa animales recién llegados durante la observación.
Proporciona alimento completo, agua, calcio y minerales. El exceso de energía puede afectar condición corporal y desempeño reproductivo.
Revisa patas, cresta, plumaje y respiración. Mantén bioseguridad, controla roedores y limita el contacto con aves silvestres.
El control de temperatura, ventilación, densidad y calidad del alimento define el crecimiento y la supervivencia.
Desinfecta el área antes de recibir pollitos, prepara cama seca y verifica bebederos, comederos y fuente de calor.
Usa alimento de iniciación, crecimiento y finalización. Revisa consumo, peso y uniformidad, y garantiza agua limpia sin interrupciones.
Evita hacinamiento, humedad y corrientes de aire. Observa mortalidad, diarrea y signos respiratorios; aplica el programa sanitario indicado.
Una parvada productiva necesita luz, calcio, agua, nidos y bioseguridad constantes, además de tranquilidad.
Organiza el gallinero por edades, coloca nidos secos y perchas, y proporciona ventilación sin corrientes directas.
Ofrece alimento para postura con proteína, energía, calcio y fósforo. Controla consumo y peso para evitar aves demasiado delgadas u obesas.
Recolecta huevos con frecuencia, cambia la cama húmeda y vigila parásitos, picaje y caída de postura. Refuerza la limpieza de calzado y equipo.
Son eficientes en espacios pequeños, pero requieren higiene, fibra de calidad y protección frente al calor extremo.
Instala jaulas elevadas, secas y ventiladas, con sombra y protección contra perros, roedores y lluvia directa. Separa reproductores y crías.
Combina alimento balanceado con heno limpio y forraje seguro. Introduce cambios gradualmente y asegura agua fresca, especialmente en calor.
Limpia jaulas y bebederos, revisa dientes, patas y respiración, y evita el estrés térmico. Aísla animales enfermos y busca diagnóstico profesional.
Registra identificación, peso, nacimientos, tratamientos, vacunas, consumo de alimento y bajas. Los datos ayudan a detectar problemas antes de que se conviertan en pérdidas.
✓ Aísla animales nuevos o enfermos.
✓ Respeta indicaciones veterinarias y tiempos de retiro.
✓ Asegura agua, sombra, alimento y trato sin maltrato.